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El Museo posee la más importante colección pública de objetos artesanales y etnográficos desde la época colonial, los primeros tiempos de la república y sobretodo de la etapa contemporánea. A ellos se suman algunas piezas precolombinas que nos ilustran sobre sus antecedentes y nos permiten trazar su trayectoria histórica, cultural y artística.
“El arte popular peruano está enraizado en el pasado artístico del antiguo Perú. A la llegada de los españoles... la cerámica y los tejidos... parecen desaparecer durante dos siglos, para surgir nuevamente en el siglo XVIII entrelazando sus raíces con las nuevas formas estéticas venidas de ultramar y dando así nacimiento al arte popular del Perú" (Luisa Castañeda).
Entre sus fondos cuenta con una completa colección de mates burilados desde la época precolombina hasta la actualidad y de pinturas realizadas por los indigenistas que detallan la ornamentación de los mates y de otros objetos en grandes dimensiones.
Cerámica de las diferentes regiones como los famosos “toritos de Pucará”, conopas, amarus, iglesias de techo, músicos y una variedad de recipientes rituales y de uso cotidiano que muestran la diversidad de sus funciones y las de cada lugar.
La visión andina de la imaginería cristiana puede apreciarse en las numerosas advocaciones de vírgenes, Cristos y santos; en los sanmarcos mágico- religiosos y en los retablos profanos; en las cruces "de la pasión", de "zafa-casa" y "del camino" que nos presentan una mezcla de devoción religiosa y de rito, pero tambien gráciles temas costumbristas. Todo ello obra de nuestros imagineros. Muchos de ellos hoy reconocidos como grandes maestros artesanos.
Entre otros géneros destacan las hermosas alegorías y pequeñas esculturas talladas en piedra de Huamanga, las illas de berenguela y la platería de los orfebres populares. Además una notable colección de textiles etnográficos y un numeroso fondo de objetos de las etnias amazónicas. Ello da cuenta de nuestra continuidad cultural al lado de formas novedosas que se han ido forjando a través de tiempo.
Una de nuestras colecciones
La piedra de Huamanga
Es un alabastro blando y translúcido que se extrae de las canteras de Ayacucho, región donde se le conoce como niño rumi porque con ella se realizaban las pequeñas imágenes del niño Jesús. Los escultores huamanguinos, en tiempos de la colonia, tallaron cuadros en relieve, delicadas figuras y grupos religiosos policromados al óleo.
Las representaciones más frecuentes fueron las vírgenes, santos, nacimientos y el descendimiento de Cristo. Hacia fines del siglo XVIII aparecieron los temas galantes y los leones chinescos; las figuras se coloreban de manera transparente. Poco a poco el color fue desapareciendo limitándose sólo a los cabellos y a los rasgos del rostro, usándose el dorado para los detalles. La superficie blanca y pulida de la piedra fue adquiriendo cada vez mayor importancia en el siglo XIX, época en la que las representaciones alegóricas y profanas destacaron sobre las religiosas. Hoy los artífices populares han dado mayor atención a los personajes y temas rurales, y a los grupos escultóricos en los que prevalece la blancura del material.

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